Tomamos la salida fieles a las campanadas de las nueve juntando hasta un total de 20 ciclistas en una salida que no se presentaba especialmente fría. Decido cambiar un poco y bajamos hasta el Genil a su paso por el Paseo de los Basilios enganchando la ruta el colesterol desde su inicio en Puente Verde. Transitamos por ella disfrutando del ruido del agua hasta alcanzar la carretera de Dúdar – Quéntar. Sitio donde los Quenteños viven a 900 metros sobre el nivel del mar en un pueblo cuya estructura presenta las calles estrechas y empinadas típicas de montaña de la época andalusí. Quéntar es conocida por sus tradicionales fiestas y la representación de las batallas de moros y cristianos en conmemoración de la rebelión de los moriscos contra Felipe II en 1569, revuelta que fue afrontada por Don Juan de Austria. Su gastronomía se basa en los productos que se cultivan en sus tierras como almendras, aceitunas, cerezas, etc. y los derivados típicos de la matanza, siendo unos de sus platos mas llamativos el lomo con castañas y ciruelas.
Uno de sus parajes es la presa que lleva el nombre del pueblo, se encuentra asentada entre el cerro de los Bermejales (por donde se accede al pantano), y el del Castillejo (donde se encuentra la cabra). Además de abastecer de agua a Granada y producir electricidad también previene las riadas que desde antaño inundaban las huertas aledañas al río. Es alimentado por el río Aguas Blancas el arroyo Paules además del barranco del Tintín.
Lo que inicialmente era un conjunto de casas se convertiría en el Cortijo de San Antonio, cortijada que por aquel entonces servía de vivienda para treinta familias. Fue entregada por los Reyes Católicos al Marqués de la Argumosa, que construyó el antiguo cortijo y la Ermita de San José. Lugar de peregrinación para las gentes del valle, al igual que la antigua cruz de piedra conocida como la “cruz de la Trinchera”, que linda con el pueblo de Güejar Sierra. La cortijada contaba con su propio molino de pan y sus viñedos con los que elaboraban su propio vino, la finca fue dedicada al cultivo de cerezas hasta ser abandonado en los años sesenta. Es a partir de entonces cuando los últimos propietarios construyeron la casa de piedra frente a la antigua cortijada.
A partir de este tramo el camino se encuentra asfaltado. Seguimos el ascenso hasta el Collado Trincheras, desde donde se nos presenta Sierra Nevada con un espeso manto blanco y el pueblo de Güejar Sierra, empezamos el descenso hasta Granada, donde, quien nos lo iba a decir, nos recibe con niebla y mas frío que en lo alto del collado. Acabamos entrando en Ogíjares por el camino de los Pescadores poco antes de las 13 horas.
La ruta de esta semana me trae inmejorables recuerdos, pues precisamente a la inversa fue la primera ruta que hice con el club. De aquel día tengo muchos recuerdos pero uno de ellos fue la rotura de un cambio cerca de Argumosa más o menos en el mismo sitio que hoy se rompía una cadena. (A. Marín). VIDEOS: video 1video 2video 3 MAPA: Aqui
Debido a las fuertes lluvias de estos días atrás decidimos no arriesgar con la ruta prevista para esquivar el barro y posibles heladas, cambiándola por esta en su casi totalidad por asfalto.
Con mucho frío hacemos esta ruta por una parte del Temple y la Vega del área metropolitana de Granada, participando 13 compañeros.
El Temple es un altiplano entre los setecientos y mil metros de altitud, al sur de las Vegas del Genil y al suroeste de la capital. Son unos parajes de paisajes abiertos, presididos por Sierra Nevada y la sierra local de Pera, de perfiles suaves, que ocupa su zona meridional. Estas tierras son y han sido, desde la más remota antigüedad, un llano y amplio solar, donde el hombre ha vivido de la agricultura y la ganadería, de la minería y de la sal. El origen de su nombre se remonta al siglo XI. Los municipios que integran esta comarca natural son: Agrón, Cacín, Chimeneas, Escúzar, La Malahá y Ventas de Huelma.
Nosotros empezamos la ruta por Alhendín, en la que restos arqueológicos de tiempos prehistóricos atestiguan sus orígenes. También hay restos de la época romana y como no de la musulmana. Debido a su estratégica posición se podía controlar la vía de comunicación entre la Vega y el Valle de Lecrín.
Después de pasar por Las Gabias y La Malahá ponemos rumbo a Chimeneas dejando el cortijo de Arbolla a la izquierda y entrando al pueblo por el Arroyo de Granada. Su nombre puede provenir por que se había convertido en toda una referencia para los caminantes, al divisarse desde bastante lejos el humo que se elevaba de sus chimeneas.
Pasado este pueblo, rodeamos el aeropuerto nos dirigimos hacia Cijuela, Chauchina y El Jau. Anteriormente llamada Xaus, existía mucho antes que Santa Fe y su nombre podía significar “coto cerrado” u “hospital de campamento”. En la zona que ocupa hubo una colonia romana. Otro lugar con historia es el famosos Nacimiento de la Reina que abastecía de agua a los ejércitos antes de instalarse en Santa Fe. Esta fue una zona pantanosa hasta que se canalizó en el siglo XII.
Salimos de aquí a través de unas alamedas, con la intención de llegar a Atarfe y nos encontramos con el Genil. Circulamos por su orilla por la única zona de charcos y barro del día de hoy, enlazando con la carretera que nos deja en dicha población. Luego damos cuenta de Albolote, Maracena y buscamos la forma más rápida de llegar a nuestro destino. Dejando atrás un puñado de kilómetros en esta ruta bastante llana y casi toda por asfalto. (A. Marín). Mapa: aqui